Hay películas pivote. Películas que sostienen el cine, su esencia y sentido. Que se ubican en momentos peculiares de la historia y que sin revolucionar ni cambiar nada, permiten que este continúe, se mantenga, subsista incluso en contextos como el actual. Definitivamente "Una Batalla Tras Otra" lo es, y ojalá sea aquella que tambien funja de eje para la carrera de PTA y que le permita, o mejor dicho, a nosotros (al espectador), darle la bienvenida a la masividad.
Él no lo necesita. El cine, en estos tiempos, sí. Y mucho.
La ventura de Simón, más que en sacar un pie del estilo habitual, está en meter ambos al charco de su memoria. De su linaje. Es la autobiografía, un retazo de esta y de la de sus padres la que se asoma con cariño, miedo, tensión, amor y perdón.
Navid, como un topo genial o un caballo de Troya del siglo XXI, se inmola y se lleva de encuentro a su pueblo, su gente, su familia, sus costumbres, su legado, en pos de tumbarse todo lo malo, malévolo y terrorífico que aquella sociedad hace y representa.
"un simple accident" sigue siendo cine de reclamo y alegato, de justicia y búsqueda de esta. Pero además, es muy personal y visceral. Jafar exuda a través de ella traumas recientes y purga demonios carcelarios.
"Resurrection" también es una oda al cine, al cinéfilo y al que trabaja (o sueña) a través de él. Es cine como salvavidas y como registro histórico, como acto de reencarnación y resurrección.
Por supuesto que uno recuerda con más cariño aquellas películas que se consideran "redondas", cercanas a lo perfecto, que conmueven a uno y con las que terminas conectando. Pero siempre estaremos en el barco de aquellas que, más o menos fallidas, termina siendo una experiencia potente y memorable. "Alpha" lo es.