Dirección: Jafar Panahi
Guión: Jafar Panahi
País: Iran
Reparto: Vahid Mobasseri, Mariam Afshari, Ebrahim Azizi, Hadis Pakbaten
Hacía 15 años que Jafar Panahi no veía una de sus películas en el cine acompañado del calor del público en una sala de cine. Hacía un par de años, del 2022 al 2023, estaba encerrado en la cárcel; siendo interrogado y torturado por horas. Por eso, y por la calidad y valor de su última película, es que el Grand Théâtre Louis Lumière rugió con la llegada del director iraní y lo ovacionó por tantos minutos luego de la proyección. El aplausómetro real. De los que cuentan. Todo el equipo conmovido y con ojos iluminados y, a la vez, agotados, con lágrimas en las mejillas y con una expresión que contuvo los traumas que han presenciado. Buena parte del público sucumbió. Por eso y porque la película es tan dura como excelente.
En «Un Simple Accident» seguimos a un civil que, luego de un simple accidente, encuentra y secuestra a quien cree que fue su torturador mientras estuvo injustamente en la cárcel. Al no estar totalmente convencido de su identidad, lo lleva donde otros ex reos que podrían ayudarlo a reconocerlo. Ahí empieza la tensa e impredecible aventura en búsqueda de la justicia real, la que en algunos contextos, las personas tenemos que tomar por nuestras propias manos porque aquellas que juraron protegernos, son los que nos agreden.
Esta película, como tantas que se ruedan en Iran, ha sido concebida y gestada en el secreto de la clandestinidad. Sin grandes producciones llenas de técnicos; solo el director, sus actores y las cámaras. No se debe llamar la atención del opresor.
El cine es un vehículo de transporte más. Nos permite viajar y conocer nuevas culturas y realidades. A veces no estamos listos para enfrentarnos a ellas, pero en casos como los del cine de Panahi, es casi imperativo que lo hagamos. Porque aun sin conocer su historia, sus películas hablan por sí solas. Sin embargo, una vez que conocemos su vida, dejan una huella aún más profunda.
Jafar Panahi es uno de los tantos artistas y cineastas iraníes que han sido y son perseguidos por el régimen autoritario y teocrático de su país. Esa persecución y censura despiadada, como suele suceder con el arte, ha permitido que con el tiempo surjan voces brillantes detrás y frente a las cámaras. Panahi es una de estas, reconocida con total justicia durante varios años, ganando los premios principales en Venecia y Berlín. Y ahora, lo consigue también en Cannes. Y como todo es político en esta vida, esta Palma de Oro no solo se justifica en el talento del director y las virtudes de la película, sino también en el motivo de esta, lo que significa, reclama, batalla y la enorme importancia de usarla como un arma blanca en contra de los regímenes fascistas que han vuelto con fuerza y amenazan con lo mismo de siempre.
Es poético también, que hace 15 años Juliette Binoche mostrara en un pequeño cartel el nombre de Panahi cuando ganó el premio a Mejor Actriz en Cannes. Lo hizo como un llamado de atención por la huelga de hambre en la que se encontraba el iraní, preso también en ese entonces. La ahora actual presidente del jurado pudo entregarle la Palma de Oro a uno de sus ídolos, cerrando un círculo (título de otra película del director) cinéfilo perfecto.
«Un Simple Accident» sigue siendo cine de reclamo y alegato, de justicia y búsqueda de esta. Pero además, es muy personal y visceral. Jafar exude a través de ella traumas recientes y purga demonios carcelarios. El proceso por el que pasan sus protagonistas es el suyo, tanto metafórico como literalmente. Y es imposible no conmoverse y sentir la piel erizarse cuando hay tanta verdad, dolor y dilemas. Pero, aún con la herida abierta y la persecución imparable, Jafar más que venganza, sigue buscando reconciliación, sabiendo a ciencia cierta que el otro lado nunca lo abrazará. Y esa trágica certeza es la que eleva la tensión del relato permitiendo una conclusión inolvidable:
Ese plano final. De espaldas. Con un sonido más aterrador que el de los tiburones de Spielberg.
Cine total.


