De serlo, este sería un gran cierre a la saga. Sentido y vanaglorioso. De no serlo, muchos de los que saldrán resentidos o decepcionados tendrán su opción de redimirse.
Acá, Ari Aster hace una sátira a brocha gorda de EEUU, los gringos y cierta facción, bastante grande, que sigue creciendo y enquistándose cada vez más en la sociedad y poder.
"Sirat" es una experiencia que te pasa por encima. Que trauma cinéfilamente. Que no se puede (ni se quiere) borrar del recuerdo. Que es para el cine. Ese es su templo. ¡Bravo!
Ya en Cannes por quinto año consecutivo, media década, que se ha pasado volando. En un abrir y cerrar de ojos. Pero que, aunque se va convirtiendo en parte de nuestra rutina, como finalmente sucede con todo, siempre asombra, siempre sorprende y siempre emociona. Porque justamente cuando los ojos se cierran, es que uno sueña. Y Cannes, es un sueño. Gracias a ustedes por hacerlo posible.