Dirección: Richard Linklater
Guión: Holly Gent Palmo, Richard Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin
País: Francia
Reparto: Guillaume Marbeck, Aubry Dullin, Zoey Deutch, Adrien Rouyard, Antoine Besson, Jodie Ruth Forest, Bruno Dreyfurst, Benjamin Clery.
Richard Linklater ha demostrado una y otra vez su enorme talento como director, su versatilidad y sobre todo, su falta de pretensión. Esto último debe ser la virtud más importante y necesaria para poder encarar un ejercicio como el de «Nouvelle Vague» sin fallar o tropezar estrepitosamente en el intento. Esta nueva película es un homenaje sentido y gran oda al cine y al movimiento francés, pero con tanta ligereza y gracia que evita estereotipos y lugares en común.
En «Nouvelle Vague», vamos a «La historia detrás de la creación del movimiento cinematográfico francés conocido como ‘Nouvelle Vague’, centrándose en la producción de la innovadora película de Jean-Luc Godard ‘Al final de la escapada’, en 1959.»
Es importante recalcar que hace un par de meses Linklater estrenó «Blue Moon» en La Berlinale y fue una de las películas favoritas de esa última edición. También, que el director estadounidense tiene en su haber la trilogía de «Before», una de las más icónicas y favoritas de las últimas décadas. O que «Escuela de Rock», ese «clásico» moderno para toda la familia lleva su firma. Entre ellas, se cuelan bastantes títulos que han reconstruido épocas específicas del siglo pasado con brillantez. Todo esto mencionado, con la idea de subrayar lo preciso y perfecto que es Linklater para encarar este proyecto.
Ahora, sí es indispensable, creemos, haber visto antes «Al Fin de la escapada» (À bout de souffle) para poder disfrutar y entender del todo lo que va sucediendo y las implicancias previas al proyecto, durante y después de este. Mejor aún, obviamente, conocer sobre la Nueva Ola y sus surtidas personalidades. No es casualidad que durante la película salgan tantos personajes rotulados, casi todos conocidos y brillantes. Es además, muy digno que Linklater haya presentado, aparte de los nombres más rimbombantes, a aquellos que formaban parte del equipo técnico en roles menos sonados, como el de la maquilladora por ejemplo. Toda una declaración por parte de él.
La recreación de la época y del rodaje, la estética y el diseño de producción, el impresionante casting con algunas caras idénticas a los personajes retratados – con un inmenso Guillaume Marbeck como Jean-Luc – son algunos de los puntos técnicos más fuertes de la película. Que dejan a uno sin aliento.
Luego, la película resulta muy meta, sobre todo viéndola acá, en Cannes. Siendo la misma ciudad protagonista en la película en más de una ocasión. Esa festividad nos ata como espectadores, haciéndonos sentir parte de un circulo interminable, de un ciclo que repite hasta el infinito. Cuestión que es una de las sensaciones más cinéfilas posibles.
No es casualidad tampoco que sea bien recibido que un director estadounidense retrate al ícono de Francia en el festival más importante y francés del mundo. Uno que abraza cada vez más al cine de Hollywood. No es casualidad tampoco, que Quentin Tarantino haya visto la película de su colega dos veces en menos de 8 horas en el propio palacio del festival.
Lo que sí, es justicia y poesía cinéfila. Gracias Linklater por eliminar la solemnidad del cine.


