Ya en Cannes por quinto año consecutivo, media década, que se ha pasado volando. En un abrir y cerrar de ojos. Pero que, aunque se va convirtiendo en parte de nuestra rutina, como finalmente sucede con todo, siempre asombra, siempre sorprende y siempre emociona. Porque justamente cuando los ojos se cierran, es que uno sueña. Y Cannes, es un sueño. Gracias a ustedes por hacerlo posible.
La Quimera de Oro
Dirección: Charles Chaplin
Guión: Charles Chaplin
País: EEUU
Reparto: Charles Chaplin · Mack Swain · Georgia Hale · Tom Murray · Malcom Waite. Henry Bergman. Betty Morrisey
Cien años se cumplen del estreno de una de las obras maestras del genial Chaplin. Para celebrar su centenario, se ha presentado una versión restaurada, de aquellas que implica un trabajo riguroso y una labor encomiable en búsqueda de copias perdidas y de intentar regresar al material/metraje original. Tal como Charlie lo concibió décadas atrás. Antes de recortes y modificaciones posteriores.
Para nosotros, a quienes esta película se les escapaba de la lista de «clásicos ya vistos», ha sido un placer enorme poder disfrutarla en pantalla grande, previo a la inauguración del festival.
Complicado aportar algo más, distinto, peculiar o hasta personal a un título tantas veces conversado, señalado y estudiado. Pero, como cada año pasa y el cine, tecnología y sociedad va transformándose y evolucionando (o involucionando), es verdad que hay clásicos que por más importantes que sean y que aunque hayan cambiado y marcado un antes y después en esta manifestación artística, no se sostienen por partes, o del todo, años, décadas o hasta un siglo después. Pero no es el caso de «La Quimera de Oro», que se mantiene intacta en su grandilocuencia, humor y frescura.
Es Chaplin bailando con cubiertos y papas.
Es aquella cabaña a «una piedra lanzada de distancia»
Y es el amor. Osea,
Georgia.

Partir un jour
Dirección: Amélie Bonnin
Guión: Amélie Bonnin, Dimitri Lucas
País: Francia
Reparto: Cécile Béguin ; Bastien Bouillon · Raphaël Tenreiro ; François Rollin · Gérard Béguin ; Tewfik Jallab · Sofiane Garbi ; Dominique Blanc
Así como ya se hizo costumbre una extraordinaria previa a la inauguración del festival con un clásico restaurado, también se está haciendo hábito que la película inaugural sea insípida, poco memorable e incluso, genérica.
En nuestra primera edición de Cannes, fue Leos Carax quien dio el puntapié inicial con la inolvidable «Annette». Un formidable arranque para nuestra primera cobertura. Años atrás Woody Allen, Almodóvar, Pete Docter, Baz Luhrmann y Luc Besson han conseguido lo mismo con sus propios estrenos. Pero algo ha cambiado o está cambiando y la elección inicial deja un sinsabor que encima se vuelve agrio cuando un par de horas antes han pasado una obra monumental.
En «Partir un Jour», que además marca un hito como la primera ópera prima en inaugurar el festival, Amélie Bonnin extiende su cortometraje que le mereció premios años atrás. Acá seguimos a «Cécile (Juliette Armanet) quien está a punto de abrir su propio restaurante y hacer realidad su sueño cuando tiene que volver a casa debido a una enfermedad de su padre. Lejos del ajetreo y el bullicio de la vida urbana, tropieza con su amor de la infancia (Bastien Bouillon), sus recuerdos resurgen y sus certezas se tambalean…»
En un principio, la película sorprende al exponerse como un inesperado (para nosotros) musical. Pero lo que inicialmente generó estupor, a los pocos minutos, por no decir desde su número inicial, se convirtió en pura incomodidad. Más que un musical per se, los personajes, muy de vez en cuando, cantan algunas éxitos musicales (varios franceses) pero como una suerte de karaoke estridente y chirriante. Que solo funciona y saca algunas risas en un momento donde la canción es interrumpida antes de iniciar. Es decir, cuando dejan de hacer lo que quieren hacer.
En un tono más positivo, hay buena química entre Juliette Armanet y Bastien Bouillon, la pareja protagónica. Tensión que se mantiene fuerte y concisa durante todo el visionado. Pero no es suficiente para sostener un relato reiterativo, tanto en la propia película como en las decenas de veces que hemos visto esta historia contarse en pantalla grande. Y ese sentir francés, que en tantas ocasiones nos ha conmovido y transportado a su propio mundo, acá se reduce o solo afectará a un grupo específico, muy francés, que conecte con ese lugar en especifico y la nostalgia en lo tratado.


