Dirección: Yukiko Sode
Guión: Yukiko Sode
País: Japón
Reparto: Mai Fukagawa · Yûta Hayashi · Kilala Inori · Yukino Kishii · Misato Morita · Mijika Nagai · Tomo Nakai · Yûko Nakamura.
La japonesa «All the Lovers in the Night», adaptación de una novela de Mieko Kawakami, es otra película en una sección distinta que pudo —por no decir debió— estar en competencia oficial. Es una historia de desamor a fuego lento, muy contenida, que no opta ni por grandes sensaciones ni exageraciones dramáticas, sino por una constante melancolía, con más tristeza que alegría, y una dirección sutil y muy elegante. Estilo que recuerda, a grandes rasgos, a lo hecho por Payal Kapadia en «All We Imagine as Light».
En ella acompañamos a su protagonista, formidablemente interpretada por Mai Fukagawa en su tardío despertar. Por diferentes circunstancias, una de ellas traumática y mostrada en la película, ella ha creado una coraza. A eso se suma una personalidad tímida, introvertida, que la ha ido distanciando y separando del mundo. Pero también es un escudo que no le ha permitido formar una perspectiva de la vida, aprender cosas importantes, experimentar otras ni construir una personalidad definida. Cuestión que la pone en un constante riesgo frente al mundo, ya que todo lo nuevo, con la fragilidad en la que se encuentra, puede dejarla a flor de piel.
Ya adulta, recién conoce, por ejemplo, lo que es la bebida alcohólica. Pero al no haber tenido experiencia ni alguien que le enseñe ciertos límites —o que la vida misma le dé ese aprendizaje— empieza a volverse alcohólica porque simplemente no sabe detenerse. Ese mismo riesgo puede trasladarse a distintos aspectos de su vida. Uno de ellos, por supuesto, el amor. Otro elemento que desconoce y que no se ha atrevido a experimentar. Entonces, «All the Lovers in the Night» termina siendo el recorrido de una persona inocente, frágil, muy pura, muy limpia, a quien no solo quieres acompañar, sino también proteger. Hay un miedo constante por lo que le pueda suceder, por aquello en lo que pueda caer. No quieres que le sigan rompiendo el corazón.
Todo esto es conseguido gracias a una extraordinaria actuación de Mai Fukagawa, a quien le crees cada gesto, cada movimiento y cada mirada. Y también gracias a la atmósfera creada por la puesta en escena y la dirección de Yukiko Sode, que replica y potencia esta tristeza, melancolía y nostalgia a partir del uso de la luz y la sombra, del día y la noche, de la lluvia y de lo que esta representa cada vez que aparece en pantalla. También el ritmo y la cadencia te van llevando por las propias sensaciones de la protagonista.
Además, acompaña de fondo, en ciertos momentos, una narración en voz en off tomada de la novela original, que nunca molesta ni resulta excesiva, y que más bien le agrega una capa lírica al relato. La película también tiene una dimensión más onírica, científica y espiritual, relacionada a la física y a la luz, que sin ser especialmente profunda sí resulta sensible, elegante y sobre todo poética. Son elementos que alzan varios momentos del film.
Y bueno, ese piano de fondo y Chopin, que siempre van a elevar cualquier imagen que se les ponga adelante, más aún si es una tan bellamente conseguida por Yukiko Sode. Muy buena película.

