Dirección: Arie Esiri, Chuko Esiri
Guión: Chuko Esiri. Novela: Virginia Woolf
País: EEUU
Reparto: Sophie Okonedo, Ayo Edebiri, David Oyelowo, India Amarteifio, Toheeb Jimoh, Fortune Nwafor
Los gemelos Chuku y Arie Esiri regersan al cine con “Clarissa”, la adaptación a la Nigeria moderna del clásico de Virginia Woolf, “Mrs Dolloway” (ambientado en Londres 1920). Si bien la base de la trama es muy parecida y hasta los nombres de pila de los personajes se mantienen igual, esta se separa de la novela a través de una mirada naturalista, íntima y, sin dudas, nigeriana.
La película lleva su nombre. Clarissa es una mujer que despierta una mañana en su bella casa frente al mar en Lagos en el día de la fiesta de cumpleaños. Es mayor, bella y sumamente elegante. Ni bien se levanta, sale a su balcón a respirar aire fresco y puro, está rodeada de bellas buganvilias rosadas, la brisa cae en su rostro y sentimos paz. Pocos minutos después, empieza con todos los arreglos para su fiesta de cumpleaños.
Entendemos que pertenece a la élite de Nigeria, tiene una bella casa, un séquito de empleadas domésticas, y su forma de actuar, hablar y presentarse denota una muy buena educación social. Clarissa debe ir por las flores para la noche y comprar los últimos caracoles y carnes para que Matilda, la cocinera con la que creció desde joven, termine de preparar los platillos.
Desde que sale de su casa con su chofer, nos confrontamos a la realidad de Lagos, el caos, el tráfico, el desorden. Realidad que conocemos más a profundidad a través de la historia paralela de Séptimus, un joven militar que vive con depresión y estrés post traumático luego de haber regresado de luchar en el norte del país. El sistema le ha fallado. Si bien vive con su esposa Aisha quien lo ama, su salud mental está seriamente dañada y por más que hay un intento de apoyarlo con ayuda psicológica, el sistema le falla.
Desde ya debemos mencionar a la protagonista, que se roba la película, la etérea Sophie Okonedo. La actriz logra crear un personaje que expresa más a través de sus miradas y gestos que con sus palabras tan fríamente calculadas. Clarissa es una mujer perfeccionista, exigente, refinada, protocolar, elegante y a la que le importa mucho las apariencias. Es como la cantante Sade. Para que sirva de imagen mental.
Para contrastar con esta figura, hacemos varios viajes al pasado, donde la protagonista es interpretada por la gran India Amarteifio, el año es 1994 y Clarissa y sus amigos están en la bella casa de vacaciones de su familia en Abraka, una región verde y bella al sur de Nigeria. Ahí conocemos a la joven Clarissa, idealista, reflexiva, constantemente debatiendo sobre democracia, libertad, colonialismo y literatura.
Junto a ella está Peter, un joven aspirante a poeta que está enamorado de ella y el sentimiento parece mutuo. Ugo es el amigo que nunca cambió, el alma de la fiesta, el que se toma las cosas con gracia. Sally, interpretada por Ayo Edeberi, es la amiga cool, más hipster, más alternativa, encarna todo eso que Clarissa desea ser, pero no puede. De hecho, hay una conexión más intima entre ellas que se irá forjando. Y finalmente está Robert, el chico bueno, el estudioso, político, de “buena familia”, nada aventurero y con quien Clarissa terminará casándose y teniendo una hija, Ellie.
Volvemos al presente y Clarissa está escogiendo flores cuando se encuentra con Ugo, quien parece ser el único de los amigos con el que ha mantenido contacto. Se hablan brevemente y prometen verse en la noche. Poco después, por sorpresa de Clarissa, Peter – quien está en lagos por temas burocráticos – se aparece en su casa.
Este reencuentro despierta en ella esos sentimientos que, claramente, no han desaparecido. Nuevamente, es mutuo. La interacción tan linda entre ambos solo deja entrever que, como suele suceder, muchas veces uno no acaba con esa persona que amó o con la que se imaginaba un fururo, sino con la decisión correcta, la racional. En su caso, Richard, quien no puede ni elegirle un regalo a su esposa sin ayuda de una asistente de ventas.
Cuando llega la hora de la fiesta, los viejos amigos se reúnen, ya mayores, cada uno con una vida por su lado. No estaban todos juntos desde ese verano, pero a la vez es como si el tiempo no hubiera pasado. Esas amistadas que traspasan los límites del tiempo y que lo viven de otra forma.
“Clarissa” es una película que nos muestra la belleza y el lado oscuro de Nigeria. Conocemos la opulencia y la pobreza, las conversaciones sobre temas abstractos y las conversaciones sobre salvar vidas malogradas por la guerra. Las realidades conviven en esta obra de una forma fluida, uno sale muy consciente de las diferencias sociales del país africano y sus conflictos internos.
Sin dudas, una película que esperamos sea vista por la mayor cantidad de personas posible, un relato bello, humano y muy emocionante sobre el paso del tiempo, el amor, la amistad y las decisiones que determinan el camino de nuestra vida. Que Neon haga lo suyo.

