Dirección: Jane Schoenbrun
Guión: Jane Schoenbrun
País: EEUU
Reparto: Hannah Einbinder · Gillian Anderson · Amanda Fix · Arthur Conti · Eva Victor · Zach Cherry · Sarah Sherman · Patrick Fischler.
Con «I Saw the TV Glow» la directora Jane Schoenbrun se terminó de consolidar, generando un séquito de fans que ha encontrado en su cine un estilo único y una representación necesaria. Quizás hasta urgente. Esa grata sensación se percibía antes de la proyección en una sala donde no cabía ni un alfiler y los vítores cuando el equipo entró a esta. Para ellos algo especial estaba por suceder. Y sucedió. Es muy probable que un nuevo clásico del género haya nacido en Cannes. Al menos, para un grupo de personas. Y alegría pura por ellos.
En «Teenage Sex and Death at Camp Miasma»: «Tras años de secuelas cutres y un fandom en declive, la franquicia slasher Camp Miasma es puesta en manos de una joven y entusiasta directora para que la resucite. Pero cuando visita a la estrella de la película original, una actriz que ahora vive recluida y envuelta en misterio, las dos caen en una espiral de sangre, deseo, miedo y delirio.»
Nosotros, lamentablemente, no nos incluimos en ese grupo. No llegamos a conectar ni en esta, ni en la anterior, con las formas y fondo de las películas de Jane y, por extensión, de ella como artista. Al menos hasta la fecha. Lo respetamos y mucho, ya que siempre estaremos en el barco del cine de autor. Ese que se forja desde las entrañas o, aún más en este caso, desde el cerebro. Estas son las obras que esperamos en Cannes y que no olvidaremos.
Además, en este caso la película es una prolongación de la directora. Ella misma lo dijo en la presentación y en entrevistas previas al festival. Y se nota desde el primer segundo. No es solo una película meta a nivel género del terror o del cine en general. Es meta con ella misma. Con la enorme osadía y pretensión que esto conlleva. Y también lo inevitablemente performativo de por medio.
«Teenage Sex and Death at Camp Miasma» se (auto) percibe como un homenaje y oda al cine de terror (en especial a los slashers), pero también hacia la propia Jane. En esa búsqueda de todo aquello que la formó, termina cayendo también en la autoindulgencia y en lo subrayado, así como en lo caótico, sobrepensado y sobreanalizado. Lo cual, mal que bien, resulta en una experiencia profundamente única aún con su superficialidad patente. Pero quizás en esa contradicción se encuentre lo mejor de ella. Y en constantes momentos de lucidez en su propuesta estética y puesta en escena.
Finalmente, siempre del lado de Hannah Einbinder, protagonista de la fantástica comedia «Hacks» y de Gillian Anderson, protagonista de la icónica «Los Expedientes X». La segunda, con un papel con la suficiente fuerza para considerarse icónico, formes o no parte del séquito de Schoenbrun.


