¡De vuelta en Cannes! las olimpiadas de los cinéfilos. O el Mundial (en su formato anterior). Sexto año cubriéndolo y el sueño y su magia intactos. Quizás porque aún es muy poco tiempo, aunque se sienta toda una vida ya. Pero la relatividad es así y cuando conocemos a colegas que vienen hace diez, veinte, treinta años, nos ponemos en perspectiva. Aunque ellos siguen sonriendo como nosotros. O tal vez aún más. Cada experiencia es nueva y se acumula, llena la barriga cinéfila y esta no tiene fondo. Ojalá sea otra edición inolvidable. Como lo ha sido cada una de ellas.
Como dato curioso y no tan aparte, el primer día pudimos conocer a Guillermo del Toro y el segundo a Alfonso Cuarón. Dos de los tres amigos. 2 de las 3 aves legendarias. Corazones cinéfilos contentos.

El Laberinto del Fauno
Dirección: Guillermo del Toro
Guión: Guillermo del Toro
País: España
Reparto: Ivana Baquero, Ariadna Gil, Sergi López, Maribel Verdú.
Veinte años después de su estreno, llega esta nueva versión restaurada que seguramente estará pronto en salas comerciales. El trágico cuento de hadas de Guillermo del Toro conmovió en el 2006 a un Cannes que respondió aplaudiendo por más de veinte minutos. El inicio de su gran salto a la fama a nivel mundial. Uno de los tres amigos que conquistarían, años después, Hollywood.
En la sala, el grueso de espectadores ya habíamos visto la película. Aunque para un número no menor, era su primera vez. Afortunados ellos también. En nuestro caso, éramos niños cuando se abrió de par en par en nuestro cine local. Como buenos infantes, al salir de la proyección, empatizábamos con Ofelia, la protagonista. Aquella fantasía creada para soportar todo lo terrible que debía enfrentar, era nuestra verdad y realidad. Sí, era magia, pero una que existía y se volvía tangible si uno sabía dónde poner los ojos y, con la inocencia pura, utilizarla para el bien. Nuestros padres, por supuesto, no aceptaban ese argumento. Ya no.
Años después, siendo adultos, la experiencia es distinta. sí. Pero igual ese niño interior sigue palpitando y no se baja de aquel barco mágico. No es uno u otro, son los dos. De lo contrario, que alguien explique cómo es que Ofelia pudo escapar al final de aquel cuarto de piedra custodiado por militares. Pues de la única forma posible: trazando una puerta con su tiza encantada.
No sabemos cuál habrá sido la la experiencia de los que la vieron ahora por primera vez. Aparte de haber contemplado una obra maestra totalmente vigente. Y más que nunca. Además, la disfrutaron con Guillermo en la sala, parte del equipo y la actriz española Ivana Baquero (Ofelia). Pero es que encima, el director lanzó unos dardos a la IA – una herramienta útil y amenaza imperante a la par – pero sobre todo en contra del fascismo que hace rato volvió a tocar la puerta y entró como Pedro en su casa. Es así como veinte años después, «El Laberinto del Fauno» se siente más contemporánea que en su estreno. Más relevante. Y por ello también más trágica. De terror. La fantasía dejó de ser ficción y la historia ya no es recuerdo sino realidad. Los capitanes Vidales han regresado y presiden cada vez más países. Y sino se le pone el freno, no nos quedará otra que, tal como Ofelia, «imaginar» para sobrevivir.

La Vénus Èlectrique
Dirección: Pierre Salvadori
Guión: Benjamin Charbit, Benoît Graffin, Pierre Salvadori. Idea: Robin Campillo, Rebecca Zlotowski
País: Francia
Reparto: Pio Marmaï, Anais Demoustier, Gilles Lellouche, Vimala Pons.
Tuvimos la suerte, ahora lo entendemos, de haber debutado en Cannes con «Annette» de Leos Carax como pelicula de inauguración. A partir de ese impresionante arranque del festival, parece que se ha optado por una ruta distinta y también menor. Todas la películas que iniciaron el festival luego serían olvidables. Discretas. Inofensivas. «La Vénus Èlectrique», no es la excepción.
En «La Vénus Èlectrique» – «París, 1928. Antoine Balestro, un joven y elegante pintor, no ha podido trabajar desde la muerte de su esposa, para desesperación de su galerista, Armand. Una noche, borracho, Antoine intenta contactar con ella a través de una adivina. Sin saberlo, en realidad está hablando con Suzanne, una humilde feriante que se ha colado en su caravana para robar comida.»
El porqué de esta ruta debe tener diversos factores. No debe ser tan sencillo escoger la película de inauguración. Esta debe estrenar a la par en cines de Francia, complicando e imposibilitando el mercado de distribución para varios otros títulos. Además, sirve para apoyar su cine nacional y una obra local siempre tendrá prioridad. También, hay una inclinación hacia lo ligero y entretenido como preludio de los pesos pesados que vendrán en la competencia. Y aunque todo esto no alcanza como excusa, es lo que encontramos a grandes rasgos.
«La Vénus Èlectrique» se viste de todo ello. Lo exuda. Y si bien tiene algunos momentos y cierto peso que la eleva mínimamente por sobre las otras películas inaugurales, termina siendo una especie de telefilm inflado, exagerado y aguado. Es cine francés a la francesa. Pero no uno que destaque por ello. Y, sin entrar en detalles, se siente como un «Match Point» para toda la familia. Difícil que logre éxito fuera del país que la engendró.


