sábado, mayo 16, 2026

Plan 9 from outer space: cuando el cine malo es bueno

Opinión

Por Sol Pozzi-Escot

¿Qué entendemos por obra maestra? ¿Una historia inolvidable? Check. ¿Un film que, por sus innovaciones, abrió de golpe infinitas posibilidades creativas? Claro que sí. ¿Una larga película que todos alaban pero nadie entiende? Por qué no…Admitámoslo: una película de ciencia ficción hecha a finales de los 50, con un presupuesto casi nulo, y terribles limitaciones técnicas solo agravadas por la inexperiencia de su equipo no es lo primero que aparece en nuestras mentes. Pero todo apunta a que “Plan 9 from Outer Space”, cinta dirigida por Ed Wood estrenada en 1959, de no clasificar como clásico estrictamente hablando, es, en todo caso, el anti-clásico por excelencia. Y es que no es cualquier tipo de película: es una que, a punta de evidentes errores de continuidad, rudimentarios efectos especiales, pero una inagotable voluntad creativa, marcó un hito en la historia del cine de serie B, llegando a poner en cuestión qué es lo que hace, realmente, una buena (o mala) película.

Veamos la historia. ¿Puede una trama cinematográfica que, de arranque, recibe al espectador con frases como “Eventos futuros como estos los afectarán en el futuro”, para luego transportarlo a una tembleque cabina de avión de donde se avistan ovnis inmóviles ser calificada con algún otro adjetivo que no sea “inolvidable”? Resumamos los hechos así: una raza alienígena busca contactar a los humanos para evitar que desarollen una tecnología que podría, potencialmente, acabar con el universo. Como son recibidos con cañonazos y disparos, ponen en marcha el plan 9: revivir a todos los muertos de la tierra, “estimulando tanto sus glándulas pituitarias como pineales” (así, tal cual, lo dicen), para que de esta manera estén obligados a hacerles caso. Ante esta amenaza, una curiosa comitiva conformada por un piloto de avión, su esposa, dos inútiles policías, un detective y un militar terminan siendo los elegidos para hacer frente a los invasores.

Y, si la película no es, precisamente, un tour-de-force creativo-técnico, es definitivamente una clase maestra de ingenio. Con un presupuesto de 60,000 dólares, el director Ed Wood logró reunir, en una historia de ciencia ficción que debió haber involucrado mucho mayor inversión, a Bela Lugosi, entonces decadente estrella de filmes como “Drácula”, Maila Nurmi, conocida por su memorable personaje Vampira en una serie de televisión de los 50, y todo lo necesario para dar a la historia una impresión de sentido. Vale la pena recordar que Lugosi no iba a figurar en la película, que fue rodada después de su muerte. De hecho, Wood acomodó una serie de tomas que había hecho previamente al actor en la trama de Plan 9. Sin embargo, ya que hay un máximo de acciones que un director puede forzar de un actor muerto (a salvo que lo reviva estimulando su glándula pineal, pero ese es otro tema), el ocurrente Wood decidió reemplazarlo por el quiropráctico de su esposa. En efecto, consideró que la gente no se daría cuenta de que es otra persona, y para ocultar su cara (claramente diferente a la de Lugosi), hizo que el infame quiropráctico se cubra con su capa cada vez que sale en escena. Tenemos, entonces, escenas donde el personaje compartido por Lugosi y el quiropráctico alternan una postura normal de brazos, con un incómodo antebrazo que le cubre la cara. Pero vamos, también alternan tomas de día y de noche. ¿Continuidad? Cosa de cándidos…

Pero el objetivo no es burlarnos de algo claramente brillante. Y lo brillante del film es, precisamente, cómo termina cumpliendo con todos sus objetivos: es una historia innegablemente entretenida (si la narrativa no cumple uno siempre se puede entretener contando las veces en que el boom se cuela en el plano) que interpela al espectador en un aspecto suyo muy humano: el miedo a lo desconocido, al infinito cósmico que nos rodea. Y es que quién sabe, tal vez un día (para parafrasear al elocuente narrador de la película) nos crucemos con alguien en una calle oscura…y jamás sepamos…que es un ser del espacio exterior.

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