jueves, mayo 14, 2026

Cannes – 2do día

Opinión

«Val»

Ha tenido su estreno mundial, fuera de competencia, la ópera prima de Ting Poo y Leo Scott que recorre la vida de Val Kilmer. Nosotros recordamos al actor sobre todo por papeles de fines de los 80´s y durante los 90´s. Desde “Top Gun” a “Tho Doors” y culminando como “Batman”. Luego de eso, salvo una pequeña aparición por aquí y por allá, nada. Si poco sabíamos del presente del actor nacido en Los Ángeles, menos sabíamos de su pasado. Resultó ser una historia que vale (mucho) la pena contar.

Resulta que Val tenía un gran depósito lleno de material inédito que él mismo había grabado desde niño. Desde sus actuaciones infantiles junto a sus hermanos, con quienes recreaba películas clásicas a todo dar, hasta el detrás de cámaras de las múltiples películas donde participó. Durante el rodaje se paseaba documentando a sus compañeros actores, conversando, entrevistando y grabándose a él mismo. Este material de archivo sirve de apoyo y rompecabezas para que los directores construyan desde él. La travesía es lineal y vamos desde sus inicios como actor de teatro hacia su consagración y fama. 

Este recorrido salta constantemente al presente, uno donde Val viene recuperándose de un cáncer vencido, pero que durante el tratamiento destruyó su garganta. Con la voz casi perdida y un hueco que debe tapar para que el aire no salga, lo escuchamos a duras penas, contándonos sobre su vida y dándonos valiosos mensajes y lecciones para todo aquel actor en potencia. Dada la dificultad al hablar, es su hijo quien pone la voz (en off) para narrar aquellos momentos escritos por su padre.

El propósito final, es que Val siempre quiso (y lo hizo) dejar un legado, tomar acciones y construir espacios donde los artistas puedan formarse y desarrollarse. Este documental servirá para que muchos actores, en cualquier etapa en la que estén, puedan identificarse y tomar las mejores decisiones posibles para su carrera y vida.

Val
Val Kilmer en «Val»

«Tout s’est bien passé”

El año pasado disfrutamos mucho con “Verano del 85”, película con la que, según la crítica especializada, François Ozon volvía a su gran nivel. Este 2021 suscribe que está en buena forma y nos regala una obra bastante más sobria y reflexiva, que destaca sobre todo por dos grandes actuaciones. 

En este drama familiar de Ozon, seguimos a dos hijas cuyo padre anciano, luego de sufrir un ataque al corazón, queda con secuelas y sin ganas de seguir viviendo. Por ello les pide que lo ayuden a quitarse la vida. 

Si bien el director conversa sobre el dilema de la eutanasia, los problemas que conlleva y sus métodos, no escoge profundizar en la pregunta ni tomar una postura marcada. En vez de ello, se centra en la relación entre el padre y sus hijas, sobre todo en una de ellas, Emmanuelle. Con quien tiene una relación complicada desde siempre, de amor y odio, de complejos de elektra y abusos emocionales, pero sin ser excesiva en ninguna de sus formas. Es una relación normal, típica, de las que se ven por aquí y por allá y que muchas encontrarán dolorosamente cercana. 

Es justamente a través de estos dos personajes, interpretados por un genial André Dussollier y, sobre todo, una maravillosa Sophie Marceau, por donde se relata la historia. El primero, saltando constantemente a extremos, siendo rabioso y odioso a triste y víctima a encantador y gracioso. La segunda, desmoronándose de a pocos, con vívidos recuerdos de su infancia que aparecen luego de alguna situación que los gatilla. Ambos demostrando el enorme rango actoral que tienen y, aunque esto recién empieza, apuntando a reconocimientos finales.

“Tout s’est bien passé” es una película pequeña y contenida, a la que le han puesto la etiqueta de “telefilm” con connotación negativa. Se la sacamos.

"Tout s’est bien passé”
fotograma de «Tout s’est bien passé”

«Robuste”

La Semana de la Crítica, que presenta una selección muy selectiva de primeros y segundos trabajos de nuevos directores, con el propósito de descubrir nuevos talentos (y sí que lo consiguen) arrancó con “Robuste”, ópera prima de Constance Meyer.

En esta comedia pequeña y medida, seguimos a Aiisa, una joven luchadora quien trabaja como seguridad personal para una compañía y que se le encarga cuidar a un famoso actor francés. 

La película sigue el esquema típico donde, con el tiempo, empleado y empleador van formando una buena amistad que trasciende al trabajo. Sin embargo, Constance Meyer evita clichés moralistas o aleccionadores y se centra en la naturaleza de la relación y sus personajes. No hay nada en particular que haga eco, que se reclame o que culmine como moraleja. Esa ausencia de una declaración final, que desde acá recibimos bien, seguramente le quitará fuerza a la hora de imponerse sobre otros títulos. 

Y así como sucede con la película de Ozon, acá también son las actuaciones, sobre todo los personajes, quienes se llevan la actuación. Siendo Aiisa encarnada por Déborah Lukumuena (Divinas), quien trabaja con una naturalidad impresionante y Gérard Depardieu, haciendo básicamente de él mismo. Con lo muy bueno, y algo malo, que esto conlleva. 

Robuste
Déborah Lukumuena en «Robuste»

“Jane par Charlotte”

En este documental, ópera prima de Charlotte Gainsbourg, la actriz retrata a su madre, también actriz, cantante y modelo. En un relato íntimo, amoroso y revelador.

“Jane par Charlotte” no es un documental biográfico. Charlotte se enfoca en llevarnos al presente y darnos un sitio en su mesa para participar en varias conversaciones largas entre madre e hija. La directora le hace preguntas que no había hecho antes y la madre responde con historias que la hija no había escuchado aún. En vez de detenerse en trivialidades, exploran momentos, etapas, similitudes y conflictos de su propia relación. Una que ahora se expande a la siguiente generación, la hija de Charlotte, siendo las tres segundas hermanas en sus propias camadas.

Madre e hija se escuchan, se reconocen y se descubren como un juego de espejo. Muy alejado de un retrato de celebridades y de cualquier sensación pomposa, totalmente aterrizadas y humanas, como si fueran dos personas más. Tanto así que hicieron la cola, una que además se estancó por mucho tiempo (y con un calor sofocante), junto a nosotros y toda la prensa. Coherente con lo que veríamos minutos luego en la pantalla. 

“Jane par Charlotte” es un regalo de Charlotte a Jane. De una hija a su madre. A ella misma. A nosotros. 

Jane Birkin
Jane Birkin en “Jane par Charlotte”

Hoy toca ver “Cow» (Cannes Premiere), Lingui (En Competencia), «After Yang» (Un Certain Regard) y «Verdens Verste Menneske» (En Competencia)

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