Dirección: Guillermo del Toro
Guión: Guillermo del Toro. Libro: Mary Shelley
País: EEUU
Reparto: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Felix Kammerer, Lars Mikkelsen, David Bradley, Lauren Collins, Charles Dance y Christoph Waltz
La Del Toroizacion de «Frankenstein» (o del moderno Prometeo). Donde adapta, con su sentida libertad, la novela de Shelley. Humanizando al monstruo (que ya lo hacía ella) pero a su manera. Convirtiéndolo en una criatura de su propio universo. Los conceptos de la novela permanecen (así como los del mito griego). Su esencia. O al menos lo esencial. Casi intacto. Pero modificando el relato hacia aquello que siempre mueve a Guillermo: El retrato de seres desamparados. Ninguneados. Perseguidos. Huérfanos de hogar, de sus tiempos, entorno y contexto. Desprovistos de un libre albedrío. Obligados a tomar decisiones que no surgen de su propio motor.
En «Frankenstein»: «Un científico brillante y obsesivo, Victor Frankenstein, en su ambición por desafiar a la muerte, consigue dar vida a una criatura humanoide ensamblada con partes de cadáveres. Pese a tratarse de una proeza científica, Frankenstein considera que la criatura carece de inteligencia y la rechaza. Dolida, ésta se rebela contra su creador.»
Como mencionamos en el primer párrafo, es importante recalcar que hay diferencias importantes con la mítica novela de principios del siglo XIX. Los ejes narrativos y temáticos persisten, pero hay ciertos roles, personajes, situaciones que varían, para bien o para mal, y que podrían desencajar al lector que tiene la escritura de Mary Shelley como una de cabecera. En ese sentido, hay varias películas que ya han adaptado el relato de una manera más fidedigna y textual. Del Toro, como lo ha demostrado a lo largo de su filmografía y repetido en varias entrevistas, no busca ello. Un caso reciente, por ejemplo, es el de su gran «Pinocho» para Netflix.
A estas alturas ya debería ser redundante tirarle flores al diseño de producción de una película del director mexicano. Siempre con magníficos universos puestos en escena, escenarios impresionantes, vestuario deslumbrante, maquillaje inigualable y efectos prácticos por sobre el aberrante digital. Obviamente «Frankenstein» es el material perfecto para demostrar, nuevamente, su enorme talento en aquellos aspectos artísticos, técnicos y conceptuales que maneja a la perfección.
Y es que Frankenstein es el monstruo perfecto para Del Toro. Aquel que está armado y construido de todos esos pedazos de los que están hechas cada una de sus criaturas. De su monstruosa idiosincrasia. Guillermo es Víctor. Pero un Víctor que supo perdonar y perdonarse previo a su gran creación. O que logró conseguirlo en el camino. Pieza a pieza. Paso a paso. Sin haber, ojalá, aún terminado.
¿Qué es finalmente la inmortalidad sin ser reconocido como alguien vivo?
La eternidad de la muerte.

