Dirección: Kleber Mendonça Filho
Guión: Kleber Mendonça Filho
País: Brasil
Reparto: Wagner Moura · Gabriel Leone · Udo Kier · Maria Fernanda Cândido · Hermila Guedes · Thomas Aquino · Isabél Zuaa.
El director Kleber Mendonça Filho es caserito en Cannes y se ha llevado algún premio en el pasado. Este retorno constante a la costa francesa no es gratuito. El brasileño sigue demostrando, año tras año, que tiene aún un vasto universo de historias por contar, que aunque siempre se entretejen entre ellas, con cuotas de cinefilia y de su ciudad natal Recife, no deja de expandirse, crecer y llegar a nuevos horizontes. Tal es el caso de «O Agente Secreto», un relato épico que bien podría ser su obra maestra y valerle la Palma de Oro.
En «O Agente Secreto» retrocedemos a «1977, durante la dictadura militar brasileña, Marcelo (Wagner Moura), un profesor que huye de un pasado turbulento, regresa huyendo a la ciudad de Recife, donde espera construir una nueva vida y reencontrarse con su hijo. Pero pronto se da cuenta de que la ciudad está lejos de ser el refugio que busca, que las fuerzas gubernamentales le persiguen y las amenazas de muerte se ciernen sobre él.»
«O Agente Secreto» es una película que fluye a través de diversos géneros. Algunos como pilares y otros tan solo momentáneos, como para darle una pizca más de sabor. En principio es un thriller dramático e histórico, en búsqueda de retratar aquella terrible época brasileña. Pero tal como sucedía en «Nouvelle Vague» de Linklater, o a diferencia de buena parte de la reciente ganadora del Oscar «Aún estoy aquí», rechaza cualquier pretensión de solemnidad y severidad. Para ello, usa estos otros ingredientes a proporciones precisas para aliviar tensiones y permitir que sea también un ejercicio cinematográfico bastante lúdico. Un ejercicio que, hasta cierto momento confunde con elegancia y desenvoltura al espectador. Uno no está del todo seguro de qué es lo que está pasando y porqué está sucediendo ello. Al final, no se preocupen, todo tiene sentido.
Por ejemplo, hay todo un arco relacionado a una pierna que navega por el género de los zombies, acompañado de títulos de terror como «La Profecía» o el furor causado por «Tiburón» de Spielberg. O también una clara alusión al artista Hopper y la gasolinera. O hay cuotas de humor negro enlazado con sentimentalismo en personajes como el de la divertidísima anciana que refugia a los múltiples perseguidos. En donde la escena (de la imagen inferior) termina de encerrar y exponer el corazón de la película y su motivo de ser. O sobrevivientes al holocausto, como el costurero alemán de la cuadra. Guiños que no solo quedan en un parpadeo. Chispas, aristas y elementos que empapan el material, con brillantez, sin salirse del foco de atención (aunque parece hacerlo). Del tema principal. De aquello que se desea retratar.
Y de hecho «retrato» es aquello que mueve a Kleber. El retrato de una época, de un país, de su país. Su Brasil. Su ciudad. Entendiendo que el cine es el medio que se lo permite, una y otra vez. Es en ese sentido una secuela, o una continuación de de su filmografía. Pero también una especie de cierre o final de esta. Que seguro y ojalá, continuará.
Pero es que el epílogo de «O Agente Secreto» es magnífico por ello, porque a muchos niveles concluye esta narración. La de la cinefilia de Kleber y también la de la capacidad del cine para concluirse a sí mismo. Hace un salto de tiempo (que es también atemporal en ciertos elementos) para, con un manotazo de nostalgia, hacernos comprenderlo todo.
Y Wagner Moura está fantástico. FANTÁSTICO.


