Dirección: Spike Lee
Guión: Alan Fox. Novela: Evan Hunter
País: EEUU
Reparto: Denzel Washington · Jeffrey Wright · Ilfenesh Hadera · A$AP Rocky · Dean Winters · Ice Spice · Alan Fox.
No es la primera vez que Spike Lee hace un remake. Tampoco que lo hace del cine asiático. Un reciente y fallido ejemplo fue el de «Oldboy» de Chan-Wook Park. Que ahora lo hiciera de una película de Kurosawa, un clásico del cine japonés, podía generar cierta suspicacia. Sin embargo, el hecho de estrenarse en Cannes y con Denzel Washington como protagonista (quien recibió la Palma honoraria) era más que suficiente para eliminar cualquier sospecha y esperar lo mejor. Y lo mejor terminó siendo.
En «Highest 2 Lowest» : «Cuando un poderoso empresario musical (Denzel Washington) es víctima de una extorsión, se ve obligado a luchar por su familia y su legado mientras afronta un dilema ético vital. Basada en el magistral clásico «El infierno del odio» (High and Low, 1963) de Akira Kurosawa.»
A estas alturas del partido, Spike Lee se ha ganado el derecho a hacer lo que quiere y cómo quiere. Un lugar preciado y precioso para cualquier director o artista en general. Si quiere divertirse, se divierte. Si quiere experimentar, experimenta. Si quiere ponerse serio, se enseria. Y falle o no en el intento, siempre se disfruta al maestro. Obviamente es mejor aún cuando el producto final es positivo. Ese es el caso de «Highest 2 Lowest». Que aunque es entretenimiento puro y duro, también es una película bastante personal para Spike y por extensión, para el afroamericano.
El director te muestra un popurrí de todos su íconos, artistas, deportistas, equipos, gustos y disgustos personales. Usa la pantalla para aplaudir a los que quiere y golpear a los que no. Más de una vez. Peor si es su equipo deportivo rival. Y lo hace en su cara (en nuestra cara). Mirándonos a los ojos. La gran mayoría de estos elementos y momentos, por más que funcionen como homenaje y tributo, son usados siempre con humor, funcionando a la perfección.
Pero también utiliza el mundo de la música y esta misma como fuente de inspiración. Ya sea para entrar y retratar Nueva York, para empapar el metraje de grandes éxitos y de una excelente banda sonora, o para reivindicar a la comunidad de Puerto Rico (vapuleada por Trump) dándoles un gran momento con un conciértazo de Eddie Palmieri. Además se da el gusto de hacerlo sin perjudicar el relato, sino todo lo contrario, utilizándolo en el medio de una secuencia trepidante. O también para cerrar la película con una especie de audición a lo American Idol.
Obviamente todo esto es llevado a cabo con el flow y swag que solo Spike tiene y que la cultura y el folklore afroamericano ofrece y derrocha. La repetición de cada saludo, encuentro de puños y abrazos entre ellos, tiene el propósito de decir: esto es de nosotros y para nosotros.
Y luego está Denzel. Actor al que también, a esta altura del partido, solo queda disfrutar. De su descomunal carisma, de su inmenso talento y enorme presencia. El GOAT.


